KALASHNIKOV ES QUIEN “PERSUADE” Y “CONVENCE” EN VENEZUELA

Las encuestas no dejan de ser lapidarias. Cuatro años sin mayoría popular. Para colmo, no hay petrodólares para comprar conciencias, voluntades ni para dopar a un país entero con el más aberrante populismo. Tampoco se tiene al líder mesiánico y carismático a quien casi todos le creen las mentiras… Lo que le queda al régimen es sitiar a 30 millones de personas y someterlas a punta del miedo de las armas, la violencia y la muerte. No tienen más en el libreto. De allí derivan trampas y otras violaciones a las leyes y al más elemental sentido común de los derechos ciudadanos

A modo de humor negro, muchos críticos de tiranías demagógicas como la de los Castro en Cuba han señalado en reiteradas ocasiones que caerían si la Real Academia de la Lengua tomara una decisión radical: eliminar el tiempo futuro de la conjugación verbal. Regímenes de esta calaña se sostienen, entre muchos factores, con una eterna y nunca concretada promesa de que en “el mañana” las cosas van a estar mejor y se alcanzará un estado de felicidad que raya en la utopía. Fidel murió y lo que se aprecia es a la dictadura antillana zanqueando por aquí y por allá a ver cómo estira su arruga, incluso, coqueteando con el capitalismo y el imperio yanqui.

Eso sí, todas las calamidades son culpa de otro. La teoría del enemigo externo es Ley de la República. Los líderes no se equivocan, no son los que hunden a la nación. El desastre es “inoculado” porque todas las políticas implementadas son sabias, perfectas con nada que corregir. Las responsabilidades del Apocalipsis se reparten entre todo aquel que piense distinto.

El sistema autoritario venezolano, tutelado desde La Habana, trata de emular a sus maestros del engaño con un libreto en permanente ensayo y revisión. Por mucho tiempo los petrodólares sirvieron para dopar a una sociedad que echó la mirada a un lado mientras una camarilla saqueaba a placer e iba sentando las bases del totalitarismo endógeno. Aquello que se le endosaba a los adecos de la IV República: “son buenos porque roban y dejan robar”, el chavismo lo magnificó a nivele astrales. La nueva Venezuela Saudita que se embriagó entre 2004 y 2012 en una danza multimillonaria de verdes gringos, paga hoy las consecuencias mientras el cogollo en el poder hace malabares para atornillarse cada vez más.

Pero sin dinero para perpetuar el populismo más aberrante y desquiciado del que se tenga memoria en Venezuela, y sin el líder mesiánico y carismático que pueda mentir a placer en cadena de radio y televisión, con una credibilidad y poder de convencimiento aterradores, lo que les ha quedado de 2014 a la fecha es única y exclusivamente la estrategia de la represión y la violencia a diversos niveles. Desde el terrorismo judicial, político y social, hasta los convencionales procedimientos de sangre y fuego.

Al régimen que impera en Venezuela no le interesa oírse ni verse coherente en su discurso y menos en sus acciones. Nada importan las contradicciones, las mentiras descaradas o hacer el ridículo con un mal chiste en vivo y directo. El Gobierno nacional sabe que desde hace años perdió el respaldo de las mayorías y es algo que, a corto y mediano plazo, se vislumbra como irreversible. Solo con un rosario de ilegalidades pudieron montar un parapeto de “votaciones” para imponer su dictadura corporativa de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

¿Cuántas veces, por ejemplo, le han dicho a los venezolanos que con tal o cual medida radical, contundente, solucionarán algún problema grave que padece el país? Ya lo de “pulverizar” el dólar paralelo suena a rutina de un stand up comedy, y ni hablar de “los días contados que tiene el desabastecimiento y la escasez”. Para acometer acciones de envergadura en temas como los antes citados, el régimen criollo ha pedido poderes especiales, ha atropellado a media humanidad, sancionado a otro tanto y armado innumerables shows mediáticos. Y siempre con el sello cubano: “Ahora sí viene lo bueno, la resolución. Esperen, tengan fe. Confíen en ‘el mañana’ revolucionario”. Sin duda, del castellano, solo recuerdan conjugar en futuro.

En fecha reciente Nicolás Maduro aseguró que en 2018, así EEUU invada Venezuela, habrá elecciones Presidenciales. En este contexto de contradicciones, solo basta recordar cómo transcurrió 2016 y el primer semestre de 2017. Una de las tantas justificaciones para borrar de la faz de la Tierra el Referendo Revocatorio y atrasar a más no poder las elecciones de gobernadores, fue que el país vivía una “guerra” impulsada desde Norteamérica, en complicidad con la derecha nacional, y por ello “no existían” condiciones para comicios de ninguna índole. Ahora el Jefe de Estado pretende que, con los Marines en El Silencio, creamos que se sí se pueden celebrar elecciones en santa paz. Con encuestas que les revelan un 80% de rechazo ¿cuál es el problema de insultar la inteligencia humana o burlarse en su cara?

Con la ANC llega una nueva panacea de proporciones bíblicas. Con este invento fraudulento la clase gobernante nos viene con un nuevo “sí, ahora sí viviremos en el paraíso terrenal”. Lo grave, aparte de la proverbial manipulación, es que se acabarían los escalafones de la demagogia para las promesas eternas del porvenir idílico. ¿Si fracasa la Constituyente en convertirnos en una potencia cósmica, a qué instancias debe recurrir la República para su salvación dentro del proceso revolucionario? ¿Mañana nos hablarán de una corte celestial que nos regirá desde el cielo, presidida por Chávez y todos los héroes que han pasado a mejor vida? ¿O aquí se aplicará por fin aquel “Dios proveerá”?

El chantaje de las armas son las tuercas que, por ahora, mantienen armado el engranaje del sistema. Éso, y nada más. Desde hace mucho tiempo también es poco lo que se promete y más lo que se amenaza. Caer bien, procurar popularidad, quedó en un viejo manual poco eficaz cuando de forma majadera no se quieren cambios que beneficien a la nación, sino a los próceres rojo-rojitos.

Kalashnikov es quien “persuade” y “convence” en Venezuela, y todo el arsenal del que dispone el Gobierno para sitiar y asustar a 30 millones de seres humanos.

Author: Juan Ernesto Páez-Pumar O.

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