CONSTITUYENTE: DE “LA PAZ” AL TERROR

A quién encargarán el rol de Robespierre del siglo XXI para “salvar” a la “revolución” chavista con la reedición del Reinado del Terror? El fraude de la Constituyente convocada por el régimen comenzó como una trampa pacificadora para convertirse en la peor amenaza de razzia política y social de los últimos años en Venezuela.

 

Más de 70 días de violencia, muerte, zozobra e incertidumbre. En este tiempo de brutal represión han sido muchos los momentos en que se nos pone a prueba la racionalidad como seres humanos, y tratar de reaccionar con cierto cálculo, alejados de las pasiones y los miedos.

“¿Papá, pero a ti no te va a pasar nada, verdad?”, me recibe con esta angustia una de mis hijas, en alguna de tantas noches de riesgo; de salir de la oficina con más precaución de la habitual, debido al clima encendido de la ciudad.

La adolescente no teme sólo por su padre como un ciudadano más. A quien cuida con la ternura de su amor infinito es además otro de los grandes objetivos de la aplanadora estatal: un periodista. Sí, a los que no nos gusta ser noticia, una vez más, como es costumbre en estos 18 años de régimen rojo, nos colocan en la mira. Según el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa (Sntp), se han registrado cerca de 300 agresiones de diversa índole a los comunicadores sociales por la cobertura de los acontecimientos que sacuden al país.

Y si la agresión no ocurre directamente en la calle, pasa en otro nivel. Una vez más en Diario 2001 hemos sido objeto de una amenaza desde la mismísima Presidencia de la República. Se nos cuestiona el tratamiento dado a la muerte del menor Neomar Lander, cuando la verdad fue que ofrecimos todas la caras de esa moneda y versiones lanzadas por los bandos en pugna. A los pocos días, una nueva “advertencia” contra este rotativo surge del segundo hombre fuerte del régimen, pero esta vez con una precisión que contextualiza la etapa dramática en la que ha entrado el país.

El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello, dijo en horas de la noche del miércoles 14 de junio que el diario “2001 se estaba jugando todos los números para la lotería que viene en 46 días”. ¿Qué juego de envite y azar es al que se refiere el también diputado a la Asamblea Nacional? Nada más y nada menos que al nuevo “coco” que esgrime la clase dominante para aterrorizar a los ciudadanos: La Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

La convocatoria que comenzó como un presunto instrumento para pacificar al país y procurar transformaciones “necesarias” para mejorar lo ya existente (según la versión de sus promotores), ha derivado en las últimas dos semanas en un listado de personas e instituciones a llevar al cadalso chavista. Opositores, disidentes y “traidores” los primeros en la lista de un posible renacer del “Reinado del Terror” de Robespierre con sus diez mil víctimas de la guillotina, todas en nombre de “La Revolución” y su salvación.

La Constituyente, aparte de su evidente estrategia para “ganar tiempo” y atornillar en el poder a quienes lo ejercen hoy, ha sido un llamado desde la violencia y el odio… Venganza y revanchismo en las acaloradas y descompuestas alocuciones de sus principales promotores. La reacción no se ha hecho esperar y 85% de los venezolanos rechaza la iniciativa oficialista de modificar la Carta Magna de 1999 por un método a todas luces antidemocrático, que le garantiza al chavismo ganar la mayoría de los asambleístas con su pírrico 20% de respaldo crónico.

Aparte de la inmensa mayoría de la población, solo dos poderes del Estado: la Asamblea Nacional y la Fiscalía General han manifestado su rechazo a tamaña imposición totalitaria y contraria al espíritu de la Ley Fundamental de la nación. Sigue el Tribunal Supremo de Justicia (al menos hasta la fecha que se escribe este artículo) con una postura condescendiente con el Ejecutivo.

Entre tanto inviolabilidad del hogar queda como “letra muerta” ante la oleada represiva del régimen que, sin aún instalar su propio REINADO DEL TERROR, y sin que aún se sepa quién asumirá el rol de Robespierre pesuvista, ya ofrece un aviso de la tragedia que puede venir con juicios sumarios y el otorgamiento de poderes absolutos y discrecionales para la Constituyente (ANC). Las muertes por la violencia política no se detienen; el malestar y la rabia tampoco. Hay un país cada vez peor en todos lo órdenes, y otros de los aspectos del engaño de la ANC es presentarla como una panacea para calamidades que, lejos de desparecer en 18 años, se han acentuado.

El caso de la prensa independiente, en la que militamos los que no somos operarios de la propaganda gobiernera, la lisonja o la adulación tarifada, mantenemos el estatus de factor incómodo, a pulverizar, por parte del aparato oficioso. El declive de estos cuatro años de gestión del “heredero del Comandante Eterno”, sin carisma, sin credibilidad y sin petrodólares para una histérico populismo irresponsable, hacen imperioso que la censura y autocensura sean la norma principal como parte de los manuales periodísticos editados desde el MinCi o el Sebin.

Los “avisos” del Jefe de Estado y el diputado Cabello no son nada nuevo para Diario 2001 en este período luego de la muerte de Chávez, que tuvo como punto clímax el mes de octubre de 2013, con citación a Fiscalía incluida, por aquel trabajo periodístico sobre la escasez de gasolina en Caracas.

Es sencillo: solo el periodismo sumiso y complaciente no corre riesgos… Y como me dijo una vez una colega: “Éso, entonces, no es periodismo”, porque es inherente a esta profesión las posturas críticas al poder, nunca la entrega servil.

Por todo ello preocupa que la Constituyente sea el arma para una abominable razzia política y social en Venezuela, reeditando fanáticos episodios de la historia universal, como el que narramos de la Francia de finales del siglo XVIII.

Otros regímenes dictatoriales impusieron campos de concentración o reeducación a sus “enemigos” o contra aquellos antiguos correligionarios a los que consideraban “descarriados” en algún momento. Célebres se hicieron los “gulag” soviéticos por meter a cuanto camarada acusaban de “haberse vuelo loco”. Si esto le suena familiar en los señalamientos de Pedro Carreño contra la fiscal Ortega Díaz, puede que sea mera coincidencia.

Author: Juan Ernesto Páez-Pumar O.

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