“CONSTITUMUERTE”

Las Cuatro Jinetas del Apocalipsis Electoral le regalaron 5 millones de votos a sus patronos, Maduro y Cabello, para completar el fraude más descomunal de la historia contemporánea de Venezuela. Inventaron un resultado que nadie vio, ante una abstención irreversible. Estas señoras también bailan felices sobre 16 muertos, solo este domingo 30 de julio, y sobre más de 100 fallecidos en cuatro meses de protestas. No hay límites cuando el crimen es la ideología y el saqueo la acción de gobierno. “Socialismo, Constituyente y Muerte”

Fraude cantado, sobre eso no hay novedad alguna. Un “caliche” como se le llama en el argot periodístico a “noticia vieja” o “periódico de ayer”… La gran interrogante para este 30 de julio era cómo iba a hacer efectiva la trampa la señora Tibisay Lucena y sus cómplices en el Consejo Nacional Electoral (CNE).

La faena de ilegalidad, como en tantos otros procesos comiciales de Venezuela, había comenzado casi desde la génesis de este bodrio político para perpetuar en el poder a la pandilla de saqueadores de la República. Aparte de la barbaridad cometida por el Ejecutivo, con el respaldo del complaciente Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), se unió de inmediato el Poder Electoral a la comparsa de violaciones a la Constitución.

Ventajismo grosero, facilidades de todo tipo, flexibilidad que nunca ha tenido la oposición y descontrol total para que la dictadura abusara a sus anchas, fueron la nota distintiva previo al domingo 30 de julio.

Pero lo peor estaba reservado para el propio día de las votaciones (que no elecciones). El país amaneció con muchas colas, de eso no hay dudas, aunque eran las largas filas a las que el régimen tiene sometidos a los ciudadanos en cuatro años de un macabro ritual de humillación. Pan y otros alimentos buscaba la gente con desesperación, como también lo hizo el día anterior, y los días anteriores, y las semanas y meses previos. Las convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) llegaba con un 85% de rechazo a la jornada comicial, y así se evidenció de forma contundente.

La dictadura se apresuró a actuar y el primer objetivo fue, como muchas otras veces, la prensa. El necesario “blackout” se convertía en política de Estado para tapar la pavorosa ausencia de votantes en los centros de todo el país. De forma paralela, el aparataje oficial engrasaba su maquinaria mitómana para provocar todo tipo de “sensaciones” artificiales, sin importarle el ridículo que podría hacer, total, a estas alturas de caretas más que caídas, ya ni eso que llaman “las formas” o la lógica, están en la agenda de quienes detentan el poder. Todo se reduce a una conducta casi infantil, digna de cualquier análisis psiquiátrico.

¿No llama al atención que Venezolana de Televisión (VTV), canal con los mayores recursos del país, tenga cuatro años sin hacer tomas aéreas o panorámicas de los eventos del régimen? Ahora es la estación de los planos cerrados, los reyes del “close up”, y este manual lo mantuvieron el 30-J, convirtiendo el parque temático del Poliedro de Caracas como la gran “foto fija” de sus transmisiones, ya que el coso de La Rinconada fue la punta del iceberg de las triquiñuelas de Lucena y sus secuaces, como mega centro de votación móvil, a conveniencia.

Algunos entendidos dicen que el poder es como una droga, y mientras mayor la adicción, la pérdida de razón se transforma en monstruosa arma de destrucción. Así pasó en el sainete constituyente del chavismo… Con 16 asesinados, récord para un mismo día de todas las semanas de manifestaciones en Venezuela, el régimen “celebra” la instauración de una tiranía con pretensiones de legalidad.

La dictadura de Maduro baila sobre las sangre de venezolanos, festeja la perpetuación de su saqueo encima del dolor y las calamidades de decenas de millones de seres humanos. El CNE de Lucena le ha regalado votos para completar una ilusión óptica que nadie cree. Ahora los “bots” de Twitter forman parte del Registro Electoral criollo. Más descaro, imposible.

El fraude es tan descomunal, que el “Ministerio de Elecciones” que domina a sus anchas el Psuv se inventa que, con 80% de rechazo en todas las encuestas, en medio de una catástrofe económica y social sin precedentes, Maduro saque más votos que un Hugo Chávez en el tope de su popularidad y con una país boyante en aquel entonces.
En su peor momento, el Presidente en funciones supera los sufragios que obtuvo en 2013 y resucita al oficialismo tras la debacle del 6D de 2015… Más que cárceles para criminales, lo que necesitamos son inmensos manicomios para tanto orate suelto.

Alguno de los esbirros a sueldo habrá advertido que llevar el asunto a los tan anunciados 10 millones de votos (tarea pendiente desde 2006) podría desatar las carcajadas de los propios próceres rojos en la tarima de la Plaza Bolívar. Ocho millones es suficiente mentira ya.

¿En qué momento la gente volvió a amar la “Revolución”. Cuándo se acabaron tantas maldiciones y mentadas de madre callejeras de la mayoría que se siente ultrajada por un clan corrupto e ineficiente. En qué momento se invirtieron las curvas estadísticas y el heredero del Supremo salió del sótano 5? De una vez deberían mandar a los altares a la criatura de Dios que hizo tamaño milagro.

Maduro no solo pretende, en su desquiciada estrategia para seguir atornillado en el poder, creerse ahora superior a su mentor político, sino que reedita aquel fatal slogan que en algún momento fue modificado cuando los síntomas del cáncer decretaban la desaparición inminente del militar barinés.

“Socialismo, Constituyente y muerte”, queda bien ahora para vociferar en los aquelarres que transmita, con abundancia de planos cerrados, VTV, el canal de “todos los venezolanos”, incluso, de los que son vejados e insultados en él.

Author: Juan Ernesto Páez-Pumar O.

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